miércoles, 16 de mayo de 2012

Escribir un libro.

Si algo he deseado hacer desde que tenía solo cinco añitos, es escribir un libro.
Desde aquel día en que mi profesora me enseñó pacientemente a leer, no sin la ayuda de mis padres en casa, he soñado con hacer mi propia historia realidad.
Ellos me contagiaron esa pasión por la lectura, esa magia que contienen las palabras impresas sobre el papel, una magia que va más allá de imágenes, porque va de lo más mágico del mundo, la imaginación.
Creo que ningún momento lo recordaré con más maravilla que aquel en que me di cuenta de que gracias a mi imaginación podía vivir y contar cualquier cosa, podría vivir en mil lugares, realizar mil cosas, conocer a tantas personas... Que tenemos ese poder en nosotros mismos. En nuestra mente y en nuestras manos.
Es maravilloso.
Tal vez es porque aquello me impactó tanto que nunca he dejado de ser una soñadora sin remedio. En todo momento y en todas partes. Y por ello, a pesar de la succión de nuestro tiempo que tienen las redes sociales, nunca se han ganado el hueco en mi corazón que siempre tendrán los libros. Y aunque haya disminuido considerablemente el número de historias que leo en estos días respecto a hace unos años, para mí el mejor evento que se nos ofrece en Madrid siempre será nuestra Feria del Libro, en el bello parque del Retiro, bajo el sol del verano que ya se abre paso. Ya queda muy poco y ya me recorre de arriba abajo esa ilusión incomparable.
A quien me conozca, igual le parece un poco hipócrita esto que estoy diciendo, ya que como he dicho, ya casi no leo. Pero al fin le encontrado una explicación. No es que los libros dejen de ser maravillosos. No. Eso jamás. Lo son y lo serán siempre aunque lleguemos al iPad 200. El problema es que a pesar de saber esto, no soy capaz de leer como antes. El problema está en mí...

Y me estoy yendo de tema, porque igual no se comprende bien todo esto...
Lo que yo venía a decir es que estoy contenta porque acabo de escribir una página en un documento de word, una especie de introducción a una nueva historia, o muchas, que están por llegar, y que algún día se convertirán en libro. Y aquí queda dicho esto, algún día lo veréis, y espero que estéis tan sorprendidos como yo de que haya conseguido dar forma y final a alguna de las miles de historias que se me pasan por la cabeza.

Un mundo tecnológico.

Me viene más que fenomenal este título para la primera entrada que escribo desde mi móvil. No va a ser muy larga, porque el día ya lo ha sido suficiente de por sí. Simplemente quería proponer un tema sobre el que es interesante pensar. Y es este gran debate entre creer y razonar.
Personalmente creo que no tiene por qué suponer un debate infinito, ya que depende de la amplitud de miras con que estés dispuesto a responder a una pregunta que surge en tu interior.
Parece que la ciencia lo es todo y sin embargo el 99 por ciento de nuestra vida gira en torno de nuestras emociones, pensamientos, relaciones. Esa otra dimensión que también forma parte de nosotros y que nos gusta olvidar. ¿Por qué? Es gracioso preguntarse por qué pensamos unas cosas y no otras. La mayoría de veces tiene que ver con nuestra educación social.
Como iba diciendo, todo eso forma parte de nuestra esencia tanto como la respiración de nuestras celulas.
Y por eso me resulta tan curioso escuchar a mucha gente afirmar y reafirmar que no creen en nada de nada, que el que cree es porque no tiene dos dedos de frente. Y la mayor parte de las veces casi puedo afirmar con rotundidad que el mayor deseo de estas personas es que alguien crea en ellas. Es curioso e irónico.
Escribir desde un móvil es bastante incómodo por muchas razones, por ello sólo quiero deciros que no voy a hablar de teología, creencias ni nada de eso. No ahora y no prometo que lo haga en algún momento.
Lo único que quiero con esta entrada es que ayude a alguien a replantearse profundamente ese refrán que dice "que el árbol no te impida ver el bosque"   
Porque quizás una serie de condicionantes nos estén impidiendo descubrir algo maravilloso. Aplicad esto en todos los aspectos de la vida y seguro que podéis sacarle algo más a todo.
Porque a veces una creencia, un sentimiento, una mirada, no tiene que ver con la biología. A veces, creencias o sentimientos son más reales, vivos, intensos, importantes y bellos que todo lo material reunido en el universo.
Buenas noches desde Madrid.

jueves, 10 de mayo de 2012

Querer y no Poder.

¿Verdad, o mentira?
¿Es cierto que el que quiere, puede?
Hay argumentos para todas las respuestas. De hecho, siempre hay argumentos para casi todas las respuestas posibles a todas las preguntas posibles. Que sean más o menos creíbles es otra cosa. Que nosotros nos las creamos es aún más diferente. ¿Sirve de algo entonces hacerse esta pregunta una y otra vez?
No venía hablar de ello. No. Solo me lo preguntaba porque hoy he encontrado una cosa que quiero y no puedo hacer. Porque es imposible. He recordado la maravilla de los tiempos pasados y he deseado con todas mis fuerzas volver por un momento allí. Probablemente el miedo a lo nuevo, al cambio, al fracaso, al mundo de allí fuera, está detrás de todo esto. Y no me extrañaría.
Pero aún así, cómo deseo volver. Viajar atrás y estar rodeada de aquellas personas que nunca más volveré a tener al lado como entonces. Y disfrutar de su compañía una vez más.

Porque fueron tiempos maravillosos. Mágicos y espeluznantes.
Y me daban una razón más que buena para despertarme todas las mañanas a las 7 de la mañana, cosa que es bastante difícil.

Me pregunto si es que me estoy haciendo mayor.

martes, 3 de abril de 2012

La Risa

Inevitable y desatada, no hay forma de predecirla. Algunos ríen sin parar sobre mil cosas y otros sueltan grandes carcajadas solo cuando el chiste cumple especiales requisitos. Todos reímos, antes o después.
Un bebé ríe, un niño ríe, un adolescente ríe, mucho, un joven ríe, un adulto ríe, un anciano ríe.

A veces nos entra una vena científica y analizamos nuestra respiración, nos preguntamos por los latidos de nuestro corazón o por la dilatación de las pupilas, y generalmente nunca pensamos en analizar la risa. Todos los días reímos. Por fuera, o por dentro, o ambos. Nuestros músculos se contraen, provocándonos un movimiento que nadie acaba de comprender. Un comentario, una idea, un pensamiento, un sonido, una imagen, y nuestro cuerpo se libera como nunca.

Efectos terapéuticos, efectos en la autoestima, una muestra de felicidad, una liberación de estrés, de nerviosismo, de tristeza, de mentira. Totalmente involuntario y completamente agradable.

Nadie sabe por qué nos reímos exactamente. Qué hace que unas cosas sean graciosas y otras sean groseras, qué es en sí mismo el concepto de gracioso...

Lo único que yo sé es que los días en que me río de verdad, soy más feliz.


domingo, 22 de enero de 2012

Hoy me ha pasado algo curioso. Realmente curioso.
Soy una persona creo creer que crítica y que no se achanta ante las opiniones contrarias o no de la mayoría. Creo que consigo, generalmente, seguir pensando como lo hago sin que me influyan las críticas o las malas palabras. No digo que no me afecten, no sería capaz de alardear de semejante fortaleza. Simplemente, cuando pasa un tiempo y soy capaz de analizar las circunstancias racionalmente, puedo darle a cada cosa su lugar.
Me gusta opinar y me gusta criticar con respeto. Me indigno con facilidad.
Quizás a estas alturas os estaréis preguntando cuál es esa cosa tan curiosa.
Simplemente es que hoy mi actitud crítica y de decir lo que pienso aunque no sea lo que la gente quiera escuchar, ha dado resultado. Aunque sea mínimamente y en algo relativamente trivial.

Pero ha supuesto un punto de partida para que un grupito de personas se atrevieran a dar también su opinión, a quejarse de algo por lo que no estaban de acuerdo, a luchar por lo que creemos que no es justo y que debería cambiar.

Y, simplemente por eso, hoy ha sido un día distinto. Mi comentario ha dado resultado, y estoy contenta por ello. Al fin tanta indignación ha tenido una finalidad. Al menos a un pequeño grupo de gente he podido despertar de su letargo :)