Desde aquel día en que mi profesora me enseñó pacientemente a leer, no sin la ayuda de mis padres en casa, he soñado con hacer mi propia historia realidad.
Ellos me contagiaron esa pasión por la lectura, esa magia que contienen las palabras impresas sobre el papel, una magia que va más allá de imágenes, porque va de lo más mágico del mundo, la imaginación.
Creo que ningún momento lo recordaré con más maravilla que aquel en que me di cuenta de que gracias a mi imaginación podía vivir y contar cualquier cosa, podría vivir en mil lugares, realizar mil cosas, conocer a tantas personas... Que tenemos ese poder en nosotros mismos. En nuestra mente y en nuestras manos.
Es maravilloso.
Tal vez es porque aquello me impactó tanto que nunca he dejado de ser una soñadora sin remedio. En todo momento y en todas partes. Y por ello, a pesar de la succión de nuestro tiempo que tienen las redes sociales, nunca se han ganado el hueco en mi corazón que siempre tendrán los libros. Y aunque haya disminuido considerablemente el número de historias que leo en estos días respecto a hace unos años, para mí el mejor evento que se nos ofrece en Madrid siempre será nuestra Feria del Libro, en el bello parque del Retiro, bajo el sol del verano que ya se abre paso. Ya queda muy poco y ya me recorre de arriba abajo esa ilusión incomparable.
A quien me conozca, igual le parece un poco hipócrita esto que estoy diciendo, ya que como he dicho, ya casi no leo. Pero al fin le encontrado una explicación. No es que los libros dejen de ser maravillosos. No. Eso jamás. Lo son y lo serán siempre aunque lleguemos al iPad 200. El problema es que a pesar de saber esto, no soy capaz de leer como antes. El problema está en mí...
Y me estoy yendo de tema, porque igual no se comprende bien todo esto...
Lo que yo venía a decir es que estoy contenta porque acabo de escribir una página en un documento de word, una especie de introducción a una nueva historia, o muchas, que están por llegar, y que algún día se convertirán en libro. Y aquí queda dicho esto, algún día lo veréis, y espero que estéis tan sorprendidos como yo de que haya conseguido dar forma y final a alguna de las miles de historias que se me pasan por la cabeza.